Buenos Aires, Argentina. - Durante la próxima visita del Papa León XIV a Argentina, familiares de víctimas de la violencia solicitan ser recibidos por el Pontífice. La petición surge tras el anuncio de su encuentro con presos en el penal de Devoto, programado para noviembre. Mientras las familias respetan esta visita, enfatizan la necesidad de que también se escuchen sus historias y sufrimientos.
María Eugenia Rodríguez, madre de Uma Aguilera, quien fue asesinada en 2024, explicó: "Queremos que en esa mirada de misericordia también haya un espacio para quienes sufrimos las consecuencias irreparables de la violencia". El objetivo es dar voz a aquellos que han quedado sin un ser querido y cuya historia pasa desapercibida, al ser reducida a estadísticas o expedientes.
Rodríguez y otras madres lamentan que, aunque la visita a la cárcel es importante, los familiares de las víctimas suelen quedar en el olvido. "¿Quién escucha a las familias que quedaron afuera de esas cárceles?", se preguntó Rodríguez. Además, María Laura Fernández, madre de Lara Valentina, quien fue asesinada en 2022, también se unió al clamor, apuntando a que muchos enfrentan una sensación de destrucción y descreimiento.
Nicolás, hijo de Roberto Sabo, un kiosquero asesinado en 2021, manifestó que el deseo es que el Papa se ocupe de las dos realidades: "Quienes cometieron delitos y quienes vivimos con esa dolorosa ausencia". Ellos no buscan soluciones, sino reconocimiento. Una carta enviada al Arzobispado ha sido recibida, pero sin respuesta confirmada.
Las familias insisten en que su dolor es eterno y, por lo tanto, su ausencia también debe ser escuchada. El Papa también tiene programadas reuniones con víctimas de abusos cometidos por clérigos, evidenciando una agenda enfocada en el sufrimiento de diversos grupos en la sociedad.
Con información de clarin.com

