Nashville, Tennessee. - Christa Pike, una mujer de 50 años condenada a muerte, fue llevada a un hospital después de que un intento de ejecutar su sentencia mediante inyección letal fracasara. Su defensa informó que está recibiendo "medidas para salvarle la vida" tras la administración de dos dosis de pentobarbital, un fármaco usado comúnmente en ejecuciones. Este incidente representa el segundo fallo de ejecución en el estado este año, lo que ha reavivado la controversia sobre la pena capital en Estados Unidos.
El miércoles, la ejecución de Pike fue objeto de intensas disputas legales, destacando la creciente inquietud sobre la eficacia de los métodos de ejecución utilizados. En mayo, un caso similar ocurrió con Tony Carruthers, quien fue despojado de su ejecución cuando el personal médico no pudo encontrar una vena adecuada para administrar la dosis letal.
Desde 1976, han sido ejecutadas en EE.UU. 1,683 personas, de las cuales apenas 18 son mujeres, según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte. A pesar de esta cifra, el apoyo público a la pena de muerte ha alcanzado niveles históricos bajos, con solo un 52% de estadounidenses a favor, según encuestas recientes.
La inyección letal sigue siendo el método más común, representando el 89% de las ejecuciones. Sin embargo, debido a la falta de suministros de fármacos, muchos estados han recurrido a alternativas menos probadas que han destinado a ejecuciones prolongadas y dolorosas. Esta escasez ha llevado a algunos estados a emplear farmacias de formulación magistral, cuya regulación es menos estricta.
La pena de muerte sigue vigente en 27 estados, aunque cuatro de ellos han suspendido las ejecuciones. Con los incrementos en las ejecuciones y la problemática disponibilidad de fármacos, la situación de Pike podría influir en futuros debates legislativos sobre la pena capital en el país.
Con información de bbc.com

