Apatzingán, Michoacán. - En las localidades de Cueramato, Cueramatillo y El Guayabo, el desplazamiento forzado de habitantes continúa, impulsado por la falta de seguridad. Este fenómeno comenzó el 19 de junio y ha afectado gravemente a estas comunidades.
Datos clave
- Número de personas desplazadas: 225
- Menores en condición de desplazamiento: 44
- Localidades más afectadas: Cueramato, Cueramatillo y El Guayabo
- Inicio del desplazamiento: 19 de junio de 2023
De acuerdo con el Observatorio de Seguridad Humana de la Región de Apatzingán (OSHRA), Cueramato y Cueramatillo han perdido casi toda su población. En Cueramato, de 184 habitantes registrados en 2025, 177 han abandonado sus hogares. Cueramatillo era hogar de 50 personas, de las cuales 48 se han visto forzadas a huir. Por otro lado, en El Guayabo, donde vivían cerca de 100 familias, solo unas pocas permanecen en su lugar de residencia debido a la violencia.
La situación se intensificó tras un incidente relacionado con una mina terrestre en El Guayabo, donde dos jornaleros resultaron heridos, uno de ellos con amputación de pierna. La diputada local Sandra Garibay Esquivel subrayó que la inseguridad ha impactado profundamente los medios de vida de los trabajadores del campo, imposibilitándolos para realizar sus actividades cotidianas y obtener alimentos.
¿Qué acciones se están tomando para abordar el desplazamiento forzado?
Frente a esta crisis, el Observatorio ha solicitado la puesta en marcha del Protocolo de Respuesta a Emergencias de Desplazamiento Interno, así como un informe que evalúe los riesgos en la zona. Se urge a las autoridades locales a garantizar los derechos de las personas desplazadas y a implementar un plan de atención que incluya soluciones duraderas para los afectados.
¿Cómo afecta esto a la comunidad local?
La violencia en estas localidades no solo ha llevado a un éxodo masivo, sino que también ha afectado la economía local. La falta de seguridad ha impedido que los habitantes puedan trabajar en sus tierras, exacerbando las condiciones de pobreza y generando un ambiente de desesperanza. Las comunidades más vulnerables, incluyendo infantes, son las más impactadas, lo que plantea serias preocupaciones sobre el futuro.
A medida que la situación continúa deteriorándose, se hace imperativo que los gobiernos federal y estatal tomen medidas para restaurar la tranquilidad en Apatzingán. La movilización de entidades gubernamentales y no gubernamentales será crucial para abordar las causas del desplazamiento y ofrecer asistencia a las personas afectadas.
Con información de omnia.com.mx

