José Antonio González, un cubano de 51 años, fue deportado a México tras 38 años residiendo en Estados Unidos. Durante su permanencia en un centro de detención de ICE en Texas, describió condiciones inhumanas, incluyendo comida infestada de gusanos y un trato degradante.
González pasó seis meses recluido, siendo trasladado brevemente a la SAI. Recordó que el ambiente le traía reminiscencias de su tiempo en prisión, donde el trato fue igualmente brutal. Se sintió frustrado por la imposibilidad de continuar su vida en Estados Unidos.
Las declaraciones de González reflejan un patrón alarmante en los centros de detención en Texas. La instalación de Fort Bliss/Camp East Montana ha recibido críticas por tener más de 60 violaciones a normas federales, además de reportar muertes y casos de abuso en el proceso de deportación.
González llegó a EE. UU. a los nueve años, y su vida transcurrió en ese país, donde fue el sostén de su familia. Ahora en México, reconoce la dificultad de adaptarse a un entorno que considera muy diferente. A pesar de que no ve a México como un mal lugar, siente el desarraigo por los altos costos y bajos salarios.
Su deportación se realizó con el formulario I-220B, lo que hizo que no existiera una vía legal eficaz para impugnar su salida del país. La insistencia de los agentes de ICE en obtener su firma para la deportación voluntaria culminó en su traslado forzado a México, dejando un oscuro capítulo en su historia.
Con información de cibercuba.com

