Ciudad de México. - Un reciente análisis histórico indica que los cárteles de la droga han desplazado a las guerrillas en México, que ya no operan con el peso militar de décadas pasadas. Las últimas manifestaciones de lucha armada se han transformado, reflejando una respuesta diferente a los conflictos sociales.
La Liga Comunista 23 de Septiembre, que surgió en 1973, fue uno de los grupos guerrilleros más significativos del país, pero se disolvió en 1983 tras la represión ejercida en el periodo de la Guerra Sucia. El actual contexto socio-político ha llevado a la disminución de movimientos guerrilleros como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que ha optado por tácticas más pacíficas y de autonomía local.
Hoy en día, los movimientos armados que persisten están más vinculados a comités de autodefensa que a ideologías tradicionalmente guerrilleras. Estos grupos buscan proteger a sus comunidades frente a la violencia de los cárteles, que han impuesto un control territorial en muchas regiones. La falta de un operativo militar significativo de las guerrillas ha facilitado la hegemonía del narcotráfico, que utiliza tácticas sofisticadas y armamento avanzado.
Un estudio revela cómo la violencia promovida por el crimen organizado limita la capacidad de resistencia de las poblaciones, quien deben elegir entre colaborar con los cárteles o enfrentarse a las consecuencias. "El narco ha desplazado a las guerrillas", asevera la experta Laura Castellanos, resaltando la transformación de la lucha social y armada en el país.
Los cárteles operan como un “estado paralelo” en áreas vulnerables, manteniendo control sobre las economías locales y modificando el panorama de la violencia en México. Esta situación plantea retos significativos para la seguridad y el bienestar de muchas comunidades que buscan alternativas a la violencia.
Con información de sonorapresente.com

