Chihuahua, Chihuahua. - El 16 de diciembre de 2010, Marisela Escobedo fue asesinada frente al Palacio de Gobierno de esta entidad, donde exigía justicia por el femicidio de su hija, Rubí Marisol Frayre Escobedo, ocurrido en 2008. Marisela, tras dos años de lucha, había conseguido que la justicia condenara al responsable, pero este se encontraba prófugo al momento de su asesinato.
Marisela llevó a cabo una intensa búsqueda que la llevó a confrontar a las autoridades y a encontrar los restos de su hija, quien había sido asesinada a los 16 años por su novio, Sergio Rafael Barraza Bocanegra. A pesar de su confesión y las pruebas, Barraza fue absuelto en abril de 2010 por un tribunal, lo que impulsó a Marisela a organizar protestas públicas para exigir una nueva revisión del caso. Su esfuerzo se vio recompensado cuando, en mayo de ese año, un tribunal revocó la absolución y le impuso una condena de 50 años.
Sin embargo, cuando se dictó la nueva sentencia, Barraza ya se había escapado. Marisela vivió momentos de angustia y pidió protección debido a las amenazas que recibía por su activismo. En el ataque que le costó la vida, se reportó que un hombre se acercó y le disparó mientras ella gritaba por ayuda. Su muerte suscitó indignación en la sociedad y reclamos por una investigación eficaz sobre el caso.
En 2012, la Fiscalía de Chihuahua detuvo a José Enrique Jiménez Zavala, señalado como el autor material del crimen de Marisela, pero su familia afirmó que había sido un chivo expiatorio. Jiménez Zavala murió en prisión en 2015, mientras que Sergio Barraza falleció en un enfrentamiento con militares en 2012 sin haber cumplido su condena. Actualmente, el único responsabilizado con vida es José Arturo Barrón Rodríguez, condenado por su papel en el asesinato de Marisela.
Las consecuencias del caso siguen presentes en la lucha por los derechos humanos y la búsqueda de justicia en México.
Con información de tn.com.ar

