A.A., una mujer de la tercera edad, relata su terrible experiencia en el Centro de Procesamiento de Adelanto, California, donde fue detenida tras solicitar su tarjeta de residencia. Su situación se ha vuelto crítica debido a condiciones de vida inhumanas y una atención médica completamente deficiente.
Detenida sin explicación durante horas, A.A. fue trasladada a una instalación gestionada por ICE, donde su salud comenzó a deteriorarse rápidamente. A pesar de que padecía enfermedades crónicas como artritis y osteoporosis, sus necesidades fueron ignoradas, lo que llevó a una atención médica absolutamente inadecuada.
A través de un testimonio que forma parte de una demanda colectiva, A.A. explica que los agentes no solo desestimaron sus afecciones, sino que también sufrió burlas y maltratos por parte del personal. La situación empeoró tras recibir un tratamiento erróneo que culminó en una hospitalización, donde fue encadenada y sometida a presiones para firmar documentos sin información clara.
La alimentación en el centro también ha sido crítica. A.A. menciona que los alimentos en mal estado han provocado problemas severos, incluyendo una intoxicación masiva entre los detenidos. A pesar de las adversidades, intenta sobrevivir comprando comida con su propio dinero, aunque sus recursos son limitados y aún así ha perdido peso considerablemente.
A.A. vive en condiciones extremas de hacinamiento y vulnerabilidad. Sus constantes peticiones de asistencia médica han resultaron infructuosas, lo que la deja atrapada en un ciclo de sufrimiento físico y ansiedad acerca de su futuro. La situación de A.A. pone de manifiesto la alarmante realidad de los centros de detención en Estados Unidos, donde la dignidad humana se ve frecuentemente comprometida.
Con información de univision.com

