La Plata, Argentina. - Cristian Willemöes, ex arquitecto de 67 años, ha transformado su pasión por la astronomía en un nuevo proyecto tras su reciente jubilación. Con un terreno en Sierra de la Ventana, donde planea montar un telescopio remoto, busca descubrir nuevos cometas y revivir su colección de diez telescopios y setenta binoculares.
La Asociación Amigos de la Astronomía señala que el tiempo libre que trae la jubilación permite a muchos aficionados dedicarse a la observación del cielo de manera más intensiva. Ignacio Llaver, tesorero de la asociación, destaca que el rango de edad de sus más de trescientos socios va desde los 10 hasta los 86 años, con un promedio de 45 años. "Ser jubilado en esta tarea es una ventaja", señala Llaver, quien también se beneficia de la flexibilidad de horarios.
Raúl Melia, un analista de sistemas de 64 años, recuerda que su fascinación por la astronomía nació en 1969, durante el aterrizaje en la Luna. Este interés lo llevó a fabricar un telescopio casero y a documentar observaciones que figuran en más de cien publicaciones científicas. Su trayectoria ilustra cómo la jubilación impulsa a muchos a seguir su pasión astronómica.
Victor Buso, cerrajero de 66 años, también fue influenciado por su familia y se convirtió en un aficionado destacado. En 2016, logró el primer avistamiento mundial de una supernova, un hallazgo que lo colocó en el centro de atención mediática internacional. "Descubrir el momento justo de la explosión de una estrella es un privilegio", reflexiona Buso sobre su experiencia.
La comunidad astronómica en Argentina tiene raíces históricas que datan de la Independencia en 1810, y sigue creciendo con el apoyo de iniciativas entre aficionados. Las experiencias compartidas y el rescate de colecciones de fotografías antiguas son parte de un legado que persiste. Este octubre, los entusiastas planean un congreso para continuar intercambiando conocimientos y manteniendo viva la pasión por la exploración del universo.
Con información de clarin.com

