Ciudad de México, CDMX. - Juan Ignacio Paulino Ramírez Calzada, conocido como El Nigromante, abordó en 1871 las diferencias entre las autoridades civiles y eclesiásticas en su ensayo "La independencia entre las autoridades mundana y religiosa". A través de su análisis, Ramírez expone cómo estas dos instancias pueden ser incompatibles en la dirección de las acciones humanas.
El autor señala que la autoridad política actúa bajo un mandato otorgado por los ciudadanos, mientras que la eclesiástica sostiene que su poder proviene de lo divino. “La autoridad humana obra en virtud de un poder otorgado... La autoridad eclesiástica pretende que ha recibido su misión de la divinidad”, enfatiza Ramírez. Esta distinción plantea un desafío a la compatibilidad entre ambas jurisdicciones en la administración de los asuntos públicos y espirituales.
Ramírez destaca que los gobernantes deben cumplir promesas tangibles y responder ante sus electores, en contraposición a los líderes religiosos que ofrecen bienes espirituales, lo que en ocasiones puede ser percibido como una desventaja para las autoridades civiles. “La autoridad mundana tiene que realizar sus promesas sobre la tierra; la autoridad espiritual ve con desdén los bienes de esta vida”, argumenta.
La reflexión de El Nigromante resuena en la actualidad, dado que la tensión entre principios civiles y religiosos persiste en diversas sociedades. En su obra, concluye que muchos individuos no ven antagonismo entre ambas instancias, pero alerta sobre las posibles consecuencias de esta conciliación superficial.
Históricamente, sus ideas han sido fundamentales para el entendimiento de la separación entre Iglesia y Estado en México, tema que sigue generando debates en la esfera política y social.
Con información de zocalo.com.mx

