Ciudad de México, CDMX. - En 2025, México registró más de 7,410 millones de transacciones digitales, con un monto superior a 594 billones de pesos, según datos del Banco de México. Este incremento del 37% respecto al año anterior demuestra el creciente papel de los pagos digitales en la economía del país.
La digitalización de los pagos se identifica como una infraestructura económica que conecta a personas, comercios y bancos. El potencial de transformación depende de la utilización de esta infraestructura y del enfoque en métricas más efectivas de inclusión financiera. No basta con contar cuentas bancarias; lo cierto es que la verdadera inclusión se mide por el uso activo de servicios como la banca móvil y los pagos digitales.
Cada operación digital proporciona información valiosa que, si se maneja adecuadamente, puede facilitar el acceso al financiamiento para microempresas, muchas de las cuales carecen de historial crediticio tradicional. Así, la digitalización de los pagos no solo transforma la manera de cobro, sino que abre oportunidades para incrementar la productividad y la formalización empresarial.
Sin embargo, la digitalización necesita ser accesible para todos. Las soluciones deben ser sencillas y adaptadas a diversas circunstancias, incluyendo aquellos que no tienen acceso constante a tecnología avanzada. Asegurar que la infraestructura financiera funcione para todos es fundamental para una inclusión veraz.
El desafío de esta transformación radica en construir confianza. La percepción de riesgo en entornos digitales es significativa, por lo que la ciberseguridad debe integrarse desde el diseño de los sistemas, garantizando así la privacidad de los datos y mecanismos eficaces en la resolución de problemas.
Con información de expansion.mx

