El conflicto en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz han generado un aumento en el precio del petróleo, lo cual impacta directamente la economía global. En su Informe de Estabilidad Financiera, el Banco Central de Chile identificó este conflicto como un factor crítico que podría afectar la estabilidad financiera del país, advirtiendo sobre el peligro de un estrechamiento en las condiciones de financiamiento.
Desde el inicio de este conflicto, los mercados financieros han experimentado marcadas fluctuaciones, exacerbadas durante marzo, aunque algunas mejoras han surgido tras esfuerzos diplomáticos. La falta de normalización en el tráfico por el estrecho ha mantenido altos los precios del crudo, elevando las expectativas de inflación y empujando a una política monetaria más restrictiva en Estados Unidos y a nivel global.
El informe también señala otros riesgos que podrían desestabilizar la economía. Uno de ellos es el elevado endeudamiento en economías avanzadas, lo que podría llevar a un aumento en las tasas de interés a largo plazo. Esto impactaría a empresas con mayores niveles de endeudamiento y podría provocar episodios de "risk-off" en mercados emergentes, lo que afectaría las condiciones financieras en Chile.
El Banco Central también hizo énfasis en la inteligencia artificial (IA), considerándola un riesgo importante tanto para los mercados financieros como para la ciberseguridad. Las proyecciones de ganancias del sector tecnológico, sustentadas por la IA, podrían no realizarse, y su alta concentración en pocas empresas aumenta el riesgo de contagios en caso de correcciones significativas.
A pesar de los riesgos mencionados, el informe destaca la solidez del sistema bancario chileno, que se encuentra en una posición financiera favorable. La relación entre el retorno sobre activos y las provisiones muestra un panorama positivo, con los bancos reportando dividendos superiores al promedio de la última década, lo que indica una mejora en la percepción de riesgo.
Con información de latercera.com

