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FIFA: el dilema de reformar un sistema arraigado en la corrupción

La FIFA enfrenta críticas por corrupción y falta de reforma estructural después del Mundial 2026.

Por Axel Juárez2 min de lectura
La organización futbolística global lidia con cuestionamientos sobre su gobernanza y moralidad.
La organización futbolística global lidia con cuestionamientos sobre su gobernanza y moralidad.
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La FIFA se encuentra en el centro de la controversia tras el Mundial de 2026, con serias críticas sobre su gobernanza y la corrupción inherente a su estructura. La reciente aparición de Donald Trump junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en una ceremonia de premiación puso de relieve los problemas que enfrenta la organización.

Datos clave

  • Cuándo: Mundial de 2026, celebrado en Estados Unidos.
  • Quién: Gianni Infantino, presidente de la FIFA; Donald Trump, ex presidente de EE. UU.
  • Qué: Críticas a la FIFA por corrupción y falta de transparencia.
  • Dónde: MetLife Stadium, Nueva Jersey, EE. UU.
  • Cuántas: 48 selecciones participaron en el Mundial.

La imagen de Infantino tratando de contener a Trump durante la premiación encarnó el descontento colectivo hacia una organización que ha sido acusada de hipermercantilizar el fútbol y ser cómplice de escándalos de corrupción. La FIFA ha navegado por un mar de críticas relacionadas con decisiones arbitrales y acuerdos que priorizan el dinero sobre la ética.

¿Es posible reformar la FIFA?

Las reformas radicales dentro de la FIFA se ven como un desafío monumental. La estructura organizativa actual parece estar diseñada para perpetuar la opacidad, lo que hace que cualquier intento de cambio se perciba como una tarea casi imposible. Expertos en gobernanza han indicado que la falta de transparencia y rendición de cuentas son características pregadas en la cultura de la FIFA.

Desde un estudio de 2013, se identificaron mecanismos insuficientes para hacer a la FIFA responsable de sus acciones. En 2011, la organización instaló un Comité de Gobernanza Independiente que se encontró con un muro de resistencia ante la implementación de recomendaciones sobre ética y transparencia. A pesar de sus promesas, los resultados han sido decepcionantes.

Las críticas hacia la FIFA se intensifican en momentos clave, como el mundial, cuando la organización se presenta ante el mundo. Sin embargo, parece que tiene poco interés en las perspectivas públicas una vez que se cierran los contratos y se reciben los pagos. La presión externa podría ser la única vía viable para incitar cambios sustanciales.

El reto ahora es claro: reformar la FIFA no es solo un asunto de cambiar a su presidente, sino un desafío sistémico. La historia reciente muestra que no se puede transformar una institución corrupta sin abordar las raíces del problema.

Con información de letraslibres.com

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes citadas. Responsabilidad editorial: Redacción de El Congresista. ¿Detectaste un error? Repórtalo.

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