Ciudad de México, CDMX. - La reciente designación de 17 coordinadores estatales en los Comités de Defensa de la Transformación y la Soberanía del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) ha desatado incertidumbre ante las elecciones intermedias de 2024. Esta situación plantea dos grandes desafíos para el partido: la carencia de liderazgos sólidos y la falta de una estructura interna que fomente la unidad entre sus candidatos.
Los coordinadores ungidos han generado descontento entre los militantes, dado que algunos de ellos están vinculados con corrientes políticas de la derecha. Por ejemplo, Clara Luz Flores y Cruz Pérez Cuéllar, ambos con pasados en oposición, no son vistos como figuras que puedan asegurar una victoria en sus respectivos estados. Esta percepción podría traducirse en un desánimo significativo entre los votantes de base.
Ariadna Montiel, dirigente nacional de Morena, y Citlalli Hernández, comisionada nacional de Elecciones del partido, enfrentan un ambiente complicado. La crítica por las decisiones tomadas es intensa, especialmente en entidades donde los militantes esperaban candidaturas más alineadas con los ideales del partido. La división interna se acentúa por las quejas relacionadas con la falta de inclusión y reconocimiento hacia figuras del Partido del Trabajo, que también se ven menospreciadas en este proceso.
El clima de tensión se evidencia en Nuevo León, donde Tatiana Clouthier ya ha manifestado su oposición a la candidatura de Clara Luz. En Sonora, Alfonso Durazo ha sido criticado por imponer a su preferida, lo que ha intensificado el malestar en la militancia local. De igual manera, en Guerrero y Michoacán los conflictos entre candidatos y la dirección del partido amenazan la estabilidad interna.
El futuro electoral de Morena dependerá de su capacidad para resolver estas disensiones internas y establecer un discurso que reúna a sus miembros en un contexto electoral que se aproxima rápidamente.
Con información de lopezdoriga.com

