Ciudad de México, CDMX. - Manifestantes decapitaron la estatua de Felipe Calderón, expresidente de México, en un acto de protesta que tuvo lugar la semana pasada. La escultura había estado abandonada en el suelo durante más de un año tras caer de su pedestal debido a un árbol, lo que generó el descontento de los asistentes que decidieron tomar medidas drásticas.
Las autoridades de la Secretaría de Cultura habían optado por dejar la estatua en el lugar donde había caído, alegando que no querían que se repitiera el incidente. Sin embargo, el descontento social y el simbolismo que representa Calderón como figura controvertida en la historia de México llevaron a este ataque. Para muchos, el expresidente es culpable de la violencia y la desigualdad que domina al país, especialmente tras el colapso de Luz y Fuerza del Centro hace 17 años, que resultó en el despido de trabajadores de la empresa pública.
"Es un símbolo de lo que nos dejó el expresidente", señalaron algunos manifestantes al tomar la cabeza de la escultura, que fue levantada mientras coreaban consignas en su contra. A medida que el teleférico de la línea 3 del cablebús avanzaba sobre la escena, el contraste con el paisaje de bosque urbano parecía resaltar la división en la sociedad.
El Panteón de Dolores, cercano al área, también simboliza la profunda crisis de desaparecidos que enfrenta el país. En este cementerio, donde se han encontrado cuerpos de víctimas de la violencia y de la Guerra Sucia, se espera que el próximo Día de Muertos se inunden las tumbas de flores y velas, evocando la memoria de aquellos que han sido olvidados.
El teleférico, inaugurado durante la gestión de Claudia Sheinbaum en el gobierno de la ciudad, continúa ofreciendo acceso a distintos puntos de interés en la capital, pero el debate sobre las controversias históricas y la polarización social se intensifica con cada manifestación.
Con información de elpais.com

