“Ese individuo está protegido por inmunidad absoluta. Estaba cumpliendo con su deber”, declaró Vance en una rueda de prensa en la Casa Blanca, defendiendo la acción del agente federal. El vicepresidente también criticó al gobernador de Minnesota, Tim Walz, a quien acusó de “perseguir” al agente y “hacerle la vida imposible” por cumplir con su labor. Asimismo, arremetió contra la prensa, a la que acusó de tergiversar los hechos del incidente.
Vance recordó que el mismo agente de ICE había sufrido un grave incidente hacía seis meses, cuando fue arrastrado por un coche y requirió 33 puntos de sutura en una pierna, sugiriendo que esto podría haberlo hecho “sensible” ante la posibilidad de ser embestido por un automóvil.
Las declaraciones de Vance se suman a las del presidente Trump, quien calificó a Renee Good como una “agitadora profesional”. Miembros del gobierno republicano, como la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, llegaron a acusar a Good de “terrorismo interno”, argumentando que pretendía arrollar a los agentes. Sin embargo, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, ha negado esta versión, sosteniendo que los oficiales dispararon de forma injustificada.
“Tenemos el caso de una mujer que dirigió su coche hacia un agente de policía y pisó el acelerador. Nadie lo discute. Puedo considerar que su muerte es una tragedia y, al mismo tiempo, reconocer que es una tragedia provocada por ella misma”, añadió Vance, a pesar de que la investigación sobre el incidente aún está en curso.
Renee Good, de 37 años, falleció al recibir disparos de un agente de ICE mientras maniobraba su vehículo durante una redada migratoria. Este suceso ha intensificado las protestas contra ICE en Minneapolis, resultando en la detención de al menos ocho personas durante la segunda jornada de manifestaciones. El gobernador Walz declaró estado de emergencia y movilizó a la Guardia Nacional, mientras las escuelas públicas de la ciudad cancelaron clases por motivos de seguridad.
