La administración Trump busca reafirmar el dominio de EE. UU. en el continente a través de estrategias militares y económicas.
Donald Trump ha transformado la política de Estados Unidos hacia América Latina, reafirmando la Doctrina Monroe. Tras un año de su segundo mandato, percibe la creciente influencia de China en la región, considerándola una amenaza estratégica. Beijing ha invertido en Brasil y ha aumentado su presencia en la producción de litio en Argentina, mientras que su comercio electrónico con América Latina ha crecido notablemente.
La Estados Unidos ahora se compromete a controlar recursos vitales, como las reservas petroleras de Venezuela, donde China tiene un papel dominante. Las acciones de Trump buscan no solo preservar influencia, sino también debilitar a adversarios en el continente.
