El Paso, Texas. – El 24 de marzo, cientos de personas marcharon en El Paso para conmemorar a San Óscar Romero y protestar contra las detenciones masivas y las deportaciones. La manifestación fue liderada por el obispo de El Paso, Mark J. Seitz, junto a otros obispos y miembros de la comunidad católica.
El Paso alberga uno de los centros de detención masiva más grandes de Estados Unidos. Desde diciembre, tres personas han perdido la vida en el Campamento East Montana, que actualmente enfrenta críticas por las condiciones de la detención, incluyendo recientes brotes de enfermedades.
El obispo Seitz destacó en la marcha la necesidad de terminar con estas prácticas. Informes gubernamentales indican que más del 70% de las 68,000 personas en detención de inmigración no tienen antecedentes penales. “Es una injusticia grave encarcelar a quienes buscan una vida mejor para sus familias”, afirmó Seitz.
Además, el obispo Evelio Menjivar, quien también participó en el evento, reflexionó sobre su propia experiencia como migrante y pidió reconocer la dignidad de todos los inmigrantes. Hizo un llamado a los líderes a escuchar el clamor de la comunidad: “El tiempo de la indiferencia ha terminado”, afirmó, pugnando por un cambio en la política migratoria.
La situación en El Paso refleja un problema mayor a nivel nacional, donde las comunidades católicas son desproporcionadamente afectadas por las políticas de inmigración. Las organizaciones locales, como Estrella del Paso, continúan trabajando para apoyar a los migrantes y oponerse a las políticas que perciben como crueles y injustas. La lucha por la justicia y la dignidad humana en las fronteras de Estados Unidos no cesa.

