La situación en Venezuela refleja un cambio geopolítico que afecta a toda la región.
La reciente extracción de Nicolás Maduro en Venezuela no solo representa un incidente aislado, sino que reafirma un cambio estratégico en América Latina. Estados Unidos ha regresado a la región, orientando su enfoque hacia el control geopolítico más que hacia la democratización. A pesar de las percepciones de una intervención altruista, el verdadero objetivo es recuperar el predominio ante actores como China y Rusia. Con gobiernos progresistas desgastados y un giro hacia la derecha, los nuevos líderes en la región están alineándose cada vez más con Washington. Este contexto redefine las relaciones internacionales, donde la estabilidad y el acceso a recursos prevalecen por encima de los ideales democráticos.

