Este ataque demuestra la determinación de EE. UU. contra el terrorismo en la región.
Estados Unidos llevó a cabo un ataque en el noroeste de Siria, eliminando a Bilal Hasan al-Jasim, un líder de Al-Qaeda vinculado a un ataque del Estado Islámico que dejó tres estadounidenses muertos. Este ataque fue parte de la operación “Ataque Ojo de Halcón”, lanzada en respuesta a un incidente ocurrido el 13 de diciembre.
El Comando Central destacó que al-Jasim tenía conexiones directas con terroristas responsables de emboscadas previas. En el último año, más de 300 operativos del EI han sido capturados, evidenciando el compromiso de EE. UU. para asegurar la región y proteger a sus ciudadanos.

