Puerto Iguazú, Misiones. - Dina Otilia Brítez y Oscar Zarza, un matrimonio de docentes, llegaron a Puerto Iguazú con la misión de revitalizar la Escuela Nacional N.º 168 "Campos Salles". Desde su llegada, encontraron la institución en condiciones deplorables, con techos derrumbados, falta de electricidad y baños en desuso, lo que no desanimó a los educadores.
Con el apoyo de más de 50 niños provenientes de familias de escasos recursos, la pareja logró transformar la enseñanza a puro esfuerzo. Dina se encargó de los grados de primero a cuarto, mientras que Oscar lideraba quinto y sexto. "Los chicos conocían el lápiz recién en la escuela, pero venían con unas ganas inmensas de aprender", recordó Dina. La comunidad se involucró en la educación, encontrando en la limpieza de las aulas una de sus tareas más gratificantes.
Los docentes enfrentaron el desafío de mejorar las instalaciones y, mediante la astucia de Oscar, se gestó un encuentro con el presidente de facto Alejandro Lanusse. Al servirle durante una visita, Oscar aprovechó para exponer la situación de la escuela, a lo que Lanusse respondió enviando una comisión del Consejo General de Educación que llevó los fondos necesarios para reparar el edificio y construir baños accesibles.
A pesar del cierre eventual de la escuela debido a ordenamientos nacionales, la labor de los maestros dejó una huella imborrable. La verdadera escuela perdura en las historias de los profesionales, deportistas y trabajadores que pasaron por sus aulas. La labor de Dina y Oscar sigue resonando en la comunidad, un legado de inclusión y aprendizaje que trasciende las paredes del aula.
Aunque la estructura física ya no existe, el espíritu educativo inculcado por estos maestros continúa vivo en aquellos que aprendieron y crecieron en la "Campos Salles".
Con información de elterritorio.com.ar

