Ciudad de México, CDMX. - La inteligencia artificial genera inquietudes en el ámbito educativo al plantear el cuestionamiento sobre si puede sustituir la calidad de las interacciones humanas en el aprendizaje. Este fenómeno se asemeja a la llegada de las calculadoras hace medio siglo, cuando los docentes se preocuparon por su impacto en la enseñanza de matemáticas.
Las calculadoras fueron objeto de debate en las aulas, con educadores temerosos de que su uso disminuyera el aprendizaje de las bases matemáticas. Sin embargo, la enseñanza de la materia no se detuvo; se transformó. La automatización permitió a los estudiantes enfocarse en la interpretación de resultados y la resolución de problemas más complejos.
De manera similar, hoy se debate si las herramientas de inteligencia artificial, como los chatbots, amenazan la esencia de pensar críticamente. Estas plataformas pueden redactar ensayos o recomendar soluciones a dilemas morales, difuminando la línea entre la producción humana y la generada por máquinas.
"Pensar no solo significa encontrar respuestas, sino también cuestionar qué preguntas deben ser planteadas", enfatizó un experto en el tema. Esto muestra que, a pesar de la utilidad de la inteligencia artificial, las habilidades críticas no desaparecen.
El temor a las nuevas tecnologías no es nuevo. En el pasado, resistencias similares surgieron al introducir computadoras e internet. Sin embargo, la clave radica en encontrar un balance entre el uso de estas herramientas y el desarrollo de habilidades fundamentales.
A medida que avanzamos, será crucial establecer un marco que fomente el pensamiento crítico en las aulas y garantice que la inteligencia artificial complemente, en lugar de reemplazar, la interacción humana en el aprendizaje.
Con información de clarin.com

