El secretario de Educación, Mario Delgado, ha despertado inquietudes tras sus comentarios sobre el ciclo escolar en México. Mencionó que el país no puede ajustarse a un solo calendario escolar debido a su diversidad climática y social. Además, criticó cómo el sector empresarial ha trasladado la responsabilidad del cuidado infantil a las escuelas, demandando flexibilidad laboral que las aulas no pueden ofrecer.
Delgado también planteó que el ciclo escolar 2023-2024 debería terminar el 5 de junio. Sin embargo, la posibilidad de reducir los días de clases a 150 generó una fuerte controversia y una rectificación por parte de la Secretaría. Este vuelco pone de manifiesto las deficiencias en la gestión educativa actual, que atraviesa un momento crítico.
El discurso de Delgado sugiere una falta de conocimiento sobre la realidad educativa del país. La diversidad de climas y situaciones sociales entre diversas regiones, como Monterrey y Toluca, parece no haber sido considerada en la planificación del ciclo escolar. Si estas cuestiones eran evidentes, ¿por qué no se abordaron antes?
La situación también revela un grave desorden interno en el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. La continua rectificación de políticas y declaraciones contradictorias de la Secretaría de Educación Pública (SEP) evidencian una falta de coordinación clara. La educación, un tema fundamental, no está siendo atendido de manera adecuada y las familias se sienten desprotegidas.
Mientras se discute sobre el uso de las escuelas, el enfoque debería estar en el fortalecimiento de la calidad educativa. La priorización del aprendizaje de habilidades básicas como la lectura y las matemáticas es esencial. Ante la desconcertante falta de claridad en las políticas, la población anhela respuestas consistentes que enfrenten los desafíos educativos actuales.
Con información de milenio.com

