La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se encuentra en medio de una situación crítica que pone en jaque su relación con el gobierno. Desde sus inicios hace 47 años, la CNTE ha enfrentado constantes desafíos para hacerse escuchar, lo que ha incluido movilizaciones en diversas ocasiones, poniendo en evidencia su poder de convocatoria.
En Oaxaca, su base más numerosa, la CNTE agrupa a cerca de 80 mil maestros que forman parte de 11 mil escuelas, atendiendo a 800 mil estudiantes. Las asambleas públicas son el escenario donde se decide la separación o elección de sus liderazgos, un proceso que refleja la importancia de sus demandas entre los docentes.
Los analistas indican que si bien algunos líderes podrían buscar beneficios particulares, su dependencia de la lucha por los derechos de sus agremiados es fundamental. La conectarían con una historia de privaciones y la necesidad de negociación constante con el Estado, lo que fortalece su poder de presión.
La fuerza de la CNTE también se consolidó tras la vulneración del sindicato oficial, el SNTE, que previamente equilibraba el poder dentro del sector educativo. Aunado a esto, la reforma educativa impulsada en el gobierno de Enrique Peña Nieto se implementó sin un verdadero diálogo con los involucrados, reforzando la resistencia de la CNTE, especialmente en zonas donde son más activas.
El actual gobierno, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, ha prometido cumplir con ciertas demandas de la CNTE, como el pago de adeudos laborales y la revisión de la reforma de pensiones. Sin embargo, hasta ahora, solo se ha concretado parcialmente un acuerdo financiero. La situación se complica con la falta de cumplimiento a las promesas, lo que podría agravar el conflicto entre la organización magisterial y el gobierno mexicano.
Con información de vanguardia.com.mx

