Ciudad de México. – El salario mínimo en Venezuela ha colapsado a niveles simbólicos, equivaliendo actualmente a unos 40 centavos de dólar, una cifra que refleja la dramática pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores. La remuneración, fijada en 130 bolívares mensuales desde marzo de 2022, ha sufrido una depreciación del 98% frente al dólar estadounidense, moneda de referencia para la fijación de precios en el país. Esta situación contraviene el Artículo 91 de la Constitución venezolana, que garantiza el derecho a un salario suficiente para vivir con dignidad y cubrir las necesidades básicas. En lugar de un salario base, el gobierno ha optado por complementar con bonificaciones no salariales, sumando alrededor de 160 dólares mensuales, divididos en un bono de alimentación y otro denominado "ingreso de guerra económica". El Ejecutivo venezolano atribuye la erosión del poder de compra a las sanciones impuestas por Estados Unidos, particularmente las dirigidas a la industria petrolera. La economía del país enfrenta una profunda incertidumbre, agravada recientemente por la detención del presidente Nicolás Maduro. A pesar del panorama, Petróleos de Venezuela (PDVSA) ha indicado estar en negociaciones con Estados Unidos para la venta de crudo, mientras que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha expresado la disposición del país a establecer relaciones energéticas beneficiosas y con contratos comerciales claros.
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