La incertidumbre sobre el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) está generando preocupación en diversas industrias mexicanas. Sin un acuerdo claro, la inversión en el país se encuentra en suspenso, lo que repercute en la economía. Gerentes y autoridades temen que las decisiones cruciales se vean afectadas por esta falta de claridad.
La dependencia de México con respecto al T-MEC es notable. Aproximadamente el 83.3% de las exportaciones mexicanas se dirigen a EE.UU., representando un 29.2% del Producto Interno Bruto (PIB). En contraste, el comercio mexicano representa solo el 1.8% del PIB estadounidense. Una posible cancelación del tratado tendría un impacto directo en la economía nacional.
Los aranceles son otro aspecto crítico del T-MEC. En 2024, las exportaciones a EE.UU. alcanzaron 505,900 millones de dólares. Sin el acuerdo, el arancel promedio habría sido mucho más alto, afectando especialmente al sector automotriz. Este sector es esencial, ya que engloba el 37.3% de las exportaciones a EE.UU., mientras que el 88.4% de los vehículos producidos en México se venden en su mercado.
Además, la Inversión Extranjera Directa (IED) depende de la estabilidad del tratado. En 2024, México recibió 37,760 millones de dólares en IED, pero la incertidumbre ha generado que hasta 17,400 millones de dólares en inversión estén en espera. Regiones como el Bajío y Nuevo León están particularmente afectadas, ya que tienen proyectos paralizados y a la espera de aclaraciones sobre el futuro del T-MEC.
La situación actual ha cobrado un costo significativo en términos de empleo. En 2025, la incertidumbre sobre el tratado causó la pérdida de 127,200 empleos en la industria de manufactura, el peor resultado desde la crisis financiera de 2008-2009. La falta de decisiones claras no solo afecta la inversión, sino también el bienestar laboral del país.
Con información de liderempresarial.com

