Un acuerdo provisional que busca finalizar la guerra con Irán no significa un pronto alivio para los precios elevados de gasolina, alimentos y vuelos. Expertos advierten que, aunque la producción de petróleo regrese, los consumidores no notarán cambios inmediatos en sus compras diarias.
Los combates en el estrecho de Ormuz no solo interrumpieron el suministro de crudo, sino que también afectaron las cadenas de suministros de productos básicos. Economistas indican que las empresas enfrentan costos altos que se trasladarán a los precios finales, lo que representa un desafío adicional para los consumidores.
Con el acuerdo en marcha, los precios del petróleo han comenzado a caer, alcanzando 80 dólares por barril. Sin embargo, el tiempo que tardan las refinerías en procesar crudo a menor costo implica que los precios de la gasolina no bajarán de inmediato. La situación es especialmente complicada en regiones sin suficiente capacidad de refinación.
En el sector de la aviación, las aerolíneas que compran combustible por adelantado podrían no trasladar las reducciones de costos a los pasajeros de forma rápida. Se estima que este verano no habrá cambios notables en las tarifas aéreas, lo que afecta a quienes planean viajar.
La presión inflacionaria sobre los alimentos continuará, dado que el costo del combustible representa hasta un 30% del precio de los productos. Los agricultores, además, seguirán enfrentando dificultades por la escasez de fertilizantes, lo que impacta la producción a nivel global. En Estados Unidos, se prevé que los precios de alimentos aumenten un 3.2% este año, superando el promedio histórico.
Con información de vanguardia.com.mx

