Estados Unidos ha aplicado nuevas sanciones que afectan drásticamente a la economía cubana, justo cuando se cumplen 124 años de la República. Estas acciones, bien recibidas en Miami y condenadas en La Habana, han puesto el foco en el consorcio militar Gaesa, que controla gran parte de la economía de la isla. Las restricciones están dirigidas no solo a Gaesa, sino también a funcionarios del gobierno, incluyendo a la familia del presidente Miguel Díaz-Canel.
Las sanciones buscan más que debilitar a la elite gobernante; intentan integrar a ciertos sectores en un modelo de inversión que provendría de EE. UU. En este sentido, las conversaciones entre ambos gobiernos reflejan el interés cubano en atraer inversiones privadas en áreas como turismo, energía y minería. Este enfoque revela una estrategia dual de presión económica y negociación.
La situación se agrava con la salida de importantes empresas internacionales del sector turístico, que han comenzado a dejar la isla, afectando severamente una de sus principales fuentes de ingresos. Con la economía ya en crisis por la pandemia, el turismo ha colapsado, y se prevé que la caída de visitantes se eleve a más del 70%.
El control energético sobre Cuba se ha robustecido por las acciones de EE. UU., que ha bloqueado el acceso al petróleo desde México y Rusia. A su vez, se ha establecido un canal de importación limitado dirigido solo a empresas privadas, excluyendo al gobierno cubano. Esto significa que EE. UU. podría convertirse en el principal proveedor de recursos energéticos para el sector privado, mientras que el estado enfrenta un creciente colapso.
La figura de Raúl Castro, aunque fuera de la escena política formal, sigue generando tensiones en este contexto. Su sucesor, Miguel Díaz-Canel, ha intentado mantener la continuidad del legado revolucionario, pero enfrenta un desafío creciente ante la presión social y las críticas a su gobierno. Las recientes medidas legales contra Raúl Castro reflejan la complejidad de la situación en la isla, donde la combinación de crisis económica y sanciones externas está transformando el panorama político cubano.
Con información de iade.org.ar

