Ciudad de México. – La relación económica entre China y Venezuela, particularmente en el sector petrolero, ha sido fundamental para el sostenimiento del gobierno de Nicolás Maduro. Sin embargo, el panorama futuro de esta alianza se vislumbra incierto ante los recientes desarrollos geopolíticos y el potencial cambio en la política de Estados Unidos hacia la industria petrolera venezolana.
China se posicionó como el principal comprador de petróleo de Venezuela, adquiriendo aproximadamente 400,000 barriles diarios el año pasado, lo que representó más de la mitad de las exportaciones totales del país. Estas transacciones, a menudo realizadas de manera indirecta a través de terceros países para evadir sanciones estadounidenses, han sido un salvavidas crucial para la economía venezolana, permitiendo al gobierno mantener su operatividad frente a presiones internacionales y malestar interno.
El crudo venezolano, caracterizado por ser pesado y ácido, requiere un procesamiento especializado que es llevado a cabo principalmente por refinerías independientes en China, conocidas como “teteras”. Estas empresas, ávidas de petróleo barato y sujeto a sanciones, también utilizan el crudo para la producción de asfalto y betún.
Para China, la adquisición de petróleo venezolano representaba una pequeña pero estratégica parte de su seguridad energética, cubriendo entre el 4% y 5% de sus importaciones totales. Además, gran parte de estos cargamentos se destinaron al pago de cuantiosas inversiones chinas en proyectos de desarrollo en Venezuela, cuyo saldo adeudado superaba los 10,000 millones de dólares en 2023. La relación también se enmarca en la estrategia de Beijing de expandir su influencia a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta y de “unir al Sur Global”.
Aunque una intervención militar estadounidense podría interrumpir los flujos de petróleo a corto plazo, se anticipa que, una vez reestructurada la industria venezolana, las empresas estadounidenses podrían reanudar la exportación de crudo. Mientras tanto, China cuenta con otros proveedores como Rusia y Arabia Saudita. No obstante, dada la posición de Venezuela como poseedora de las mayores reservas probadas de petróleo a nivel mundial, se prevé que a largo plazo China mantenga su interés en adquirir este recurso estratégico.
