Columbia, Misisipi. - Édgar Vázquez Silva, un ‘dreamer‘ que trabajó como policía, se vio obligado a entregar su placa y su uniforme debido a nuevas exigencias de ciudadanía en el departamento del sheriff. Esta decisión afecta a un número creciente de oficiales en Misisipi, donde las políticas migratorias se han vuelto más estrictas.
La reciente política exige que todos los agentes sean ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes. Vázquez Silva, quien cuenta con un permiso de trabajo bajo el programa DACA, fue uno de los oficiales afectados por esta medida drástica. "Me sentí muy mal. Me aguanté las lágrimas", dijo respecto al momento de entregar su placa, acompañado de su hijo.
No es el único caso. Oficiales en California también han enfrentado despidos o licencias administrativas por la dificultad de renovar sus permisos de DACA, que se deben actualizar cada dos años. Se estima que cerca de 500,000 personas se encuentran en esta situación, según cifras del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), que han visto un aumento en los tiempos de espera para renovaciones.
Vázquez Silva, quien trabajó en varias funciones dentro del departamento de policía durante cinco años, intentó luchar por su situación buscando apoyo en redes sociales y acercándose a funcionarios. Sin embargo, su esfuerzo no tuvo éxito. A pesar de que logró renovar su DACA, no cumplió con el nuevo requisito. "Nunca me sentí bien porque no tenía un arma. Me podía matar", recuerda sobre la inseguridad de su labor.
Hoy, ejerce de asistente en una tienda, una realidad drásticamente diferente. Aunque menciona que las condiciones laborales son aceptables, la pérdida de su carrera como policía lo afecta emocionalmente. Reitera su deseo de recuperar su estatus en las fuerzas del orden y se propone buscar una reunión con el presidente para exponer su historia.
Con información de elpais.com

