La devoción a la Virgen del Rocío ha cruzado fronteras, alcanzando a la Hermandad del Rocío de Bruselas, que este año reunió a unas cincuenta personas de diversas nacionalidades para peregrinar a la aldea de Almonte. Esta filial, reconocida por la Hermandad Matriz de Almonte y con 25 años de historia, fue fundada por un grupo de españoles con el deseo de mantener vivas sus tradiciones.
La distancia parece potenciar la devoción de los miembros de la hermandad. Mariola de las Heras, una de sus fundadoras, señala que, a pesar de estar lejos, la fe se vive con más intensidad. En Bruselas, el grupo organiza un calendario de actividades que los mantiene unidos durante el año, incluyendo rosarios semanales y ensayos corales.
Uno de los principales retos del grupo es explicar la auténtica esencia del Rocío en un entorno que a menudo reduce la celebración a folclore. De las Heras menciona que hay un trabajo importante en mostrar la dimensión espiritual que subyace a este evento. A través del diálogo con quienes se acercan a la hermandad, muchos logran superar sus prejuicios y entienden la profundidad de esta devoción.
Timothy van der Elst, un belga que se sumó a la hermandad, resalta la diversidad que caracteriza a este grupo. La romería, de la que participa por segunda vez, le ha permitido experimentar la confluencia de espiritualidad y tradición en una auténtica celebración. Tim señala que el Rocío es un camino de aprendizaje que une a personas de diferentes culturas, reflejando el lema europeo de unidad en la diversidad.
La hermandad también cuenta con dos capellanes que son fundamentales en el fortalecimiento espiritual del grupo. El padre Antonio lleva 15 años acompañando a los peregrinos, mientras que el padre Jason, originario de Colombia, se unió durante la pandemia. Ambos han afianzado el sentido de comunidad y devoción entre los miembros, asegurando la continuidad de esta tradición en el corazón de Europa.
Con información de cope.es

