Cuando llega el verano en Nueva York, la comunidad latina del Bronx da vida a una tradición muy apreciada: sacar mesas a las calles para jugar dominó. Este juego, emblemático en la cultura latina, reúne a personas de diversas edades en un ambiente festivo y social.
En barrios con fuerte presencia latina, se observa un incremento de partidas de dominó. Desde los años 50, es común ver a familias y amigos congregados bajo la sombra de un árbol, disfrutando de este entretenimiento que promueve la interacción entre vecinos. Las partidas pueden tener lugar en aceras, parques y, en ocasiones, incluso en barberías.
El dominó es especialmente popular entre los oriundos de Cuba, Puerto Rico y República Dominicana. Según Víctor Borrell, un apasionado jugador dominicano, este juego no solo es un pasatiempo, sino que también contribuye al bienestar mental: "El dominó es muy bueno para la mente porque es un juego que requiere pensar".
Las raíces del dominó se remontan a China, donde las primeras fichas estaban elaboradas con hueso o marfil. Su popularidad creció en Europa en el siglo XVIII y, con el tiempo, se estableció firmemente en varios países de Latinoamérica gracias a su accesibilidad y naturaleza social. Las reglas pueden cambiar ligeramente de una región a otra, pero su esencia se mantiene igual: se forman equipos y el objetivo es deshacerse de todas las fichas antes que el adversario.
El dominó es tan significativo en la cultura latina que este año la Biblioteca Pública de Nueva York organizará un evento especial en honor al mes de la herencia caribeña-estadounidense. El 12 de junio, todos los entusiastas, tanto principiantes como expertos, están invitados a unirse a la celebración en el Centro de la Biblioteca del Bronx, donde el juego continuará fortaleciendo lazos comunitarios.
Con información de lanacion.com.ar

