Ovalle, Coquimbo. - Los talabarteros de esta ciudad continúan con la elaboración y reparación de artículos de cuero, una práctica que está profundamente asociada a la cultura rural del Limarí. Pese al avance de la industrialización que ha afectado oficios tradicionales, estos artesanos persisten en su labor.
Artículos como botas, cinturones y monturas son confeccionados a mano, demostrando la dedicación que este oficio exige. Fidel Díaz, who runs "El Huasito", ha estado involucrado en la talabartería desde los años sesenta y resalta la importancia de la práctica y los detalles en la calidad del trabajo. Estos aspectos son fundamentales para diferenciar su labor del tipo de productos comerciales en serie.
Sin embargo, la preocupación por el futuro del oficio crece. Aunque Díaz sigue encontrando clientes, enfrenta el reto de atraer a jóvenes interesados en aprender las técnicas tradicionales. El artesano indica que muchos dan muestras de interés inicial, pero pocos se quedan para continuar un aprendizaje serio. Las condiciones del campo también complican la actividad, pues la sequía ha reducido el uso cotidiano de los implementos que fabrican.
En la Talabartería Don René, el legado familiar persiste con René Canales, quien lleva más de 30 años en este oficio. A pesar de la percepción general de que el número de talabarteros disminuye, Canales asegura que hay un creciente interés por aprender y por productos artesanales. Jovenes locales se acercan, deseosos de adquirir habilidades en el trabajo del cuero.
La valoración del trabajo manual está resurgiendo, lo que beneficia a los artesanos y contribuye a preservar la tradición. Más allá de los aspectos económicos, Canales enfatiza la importancia de las relaciones establecidas con la comunidad. La entrega de su trabajo va más allá de la venta; se trata de generar lazos y mantener vivas las historias de la cultura huasa en el Limarí.
Con información de diarioeldia.cl

