Sara Verdasco enfrenta un nuevo reto personal y profesional tras la llegada de su cuarto hijo. A cargo de La Rayúa, un emblemático restaurante de Madrid, equilibra la maternidad con la responsabilidad de mantener viva la tradición familiar del cocido madrileño. Su enfoque se centra en la importancia de cuidarse a sí misma para gestionar su hogar y el negocio.
Su regreso al trabajo ha sido particularmente emotivo. Verdasco compartió que, a diferencia de su experiencia con sus mellizas durante la pandemia, esta vez la separación de su bebé resultó más difícil. La conexión emocional se intensifica mientras intenta compaginar su papel de madre con su labor en el restaurante.
Con una historia que se remonta a 1870, Sara siente un profundo orgullo por continuar el legado familiar en la gastronomía madrileña. Este compromiso por la tradición culinaria se presenta en cada plato de su restaurante, donde el cocido se elabora con las mismas técnicas artesanales que utilizaba su tatarabuela. La familia celebra la llegada de una nueva sobrina, lo que agrega un motivo más de alegría a su historia.
Sara Verdasco ha trabajado en el restaurante familiar desde joven, aprendiendo en cada área gracias al constante apoyo de su padre. La pasión y dedicación que invierte en su negocio se refleja en el éxito actual de La Rayúa, que atrae tanto a madrileños como a visitantes de todo el país. La filosofía de la chef se centra en ofrecer una experiencia cálida y hogareña a todos sus comensales, garantizando que se sientan como en casa.
De cara al futuro, su objetivo es que La Rayúa sea reconocida no solo por su cocido, sino también por la variedad de platos que ofrece, todos preparados con el mismo cuidado y respeto por la cocina tradicional que ha caracterizado a la familia Verdasco por más de 150 años.
Con información de larazon.es

