Valle de Chalco, Estado de México. - Este 31 de octubre se conmemora a San Quintín de Vermand, un mártir cristiano conocido por su valentía y dedicación a la evangelización, a pesar de los riesgos que enfrentó en el Imperio romano. Su historia no solo resalta su legado espiritual, sino que también da origen a la popular expresión "¡Aquí se armó la de San Quintín!", utilizada para describir situaciones de gran desorden.
San Quintín nació en Roma y, aunque pertenecía a una familia noble, eligió predicar el cristianismo. Acompañó a San Luciano de Beauvais en su misión por la actual Francia y Bélgica, destacándose por sus enseñanzas y curaciones. Su labor no pasó desapercibida por las autoridades romanas, que lo apresaron por su fe inquebrantable.
El gobernador Ricciovaro lo obligó a renunciar a su religión, pero él se mantuvo firme en sus creencias. Fue sometido a torturas y enviado a Reims, aunque logró escapar temporalmente. Sin embargo, fue nuevamente capturado en la ciudad que hoy lleva su nombre, Saint-Quentin, donde finalmente fue decapitado en el año 287 d.C. Sus restos fueron recuperados por cristianos y se convirtieron en objeto de veneración.
La famosa frase que lo evoca, "¡Aquí se armó la de San Quintín!", se remonta a la batalla de 1557 en la misma región francesa, donde se libró un intenso conflicto entre ejércitos español y francés, vinculado a situaciones caóticas.
San Quintín es el patrón de capellanes y cerrajeros, y su legado sigue vivo cada 31 de octubre, día en que se recuerda su entrega y persecuciones sufridas por mantener su fe. Este año, las conmemoraciones destacan su figura como símbolo de firmeza y valentía.
Con información de diariodelyaqui.mx

