Lima, Perú. - San Martín de Porres Velázquez, conocido como el "santo de la escoba", falleció el 3 de noviembre de 1639, dejando atrás un legado de humildad y caridad. Nacido el 9 de diciembre de 1579, fue el primer santo mulato de América y un fraile dominico dedicado al servicio de los pobres y necesitados.
A lo largo de su vida, San Martín mostró una profunda preocupación por la situación de los más vulnerables, especialmente indígenas y afrodescendientes. En sus primeros años como “donado” en un convento, realizó tareas humildes y aprendió a curar enfermos como barbero y herborista. Su objetivo nunca fue la gloria, sino ayudar a quienes lo necesitaban, lo que le valió el apodo de "Fray Escoba", al ser frecuentemente visto con una escoba en la mano.
El virtuosismo de San Martín fue reconocido incluso en vida; se convirtió en un referente de caridad en Lima, donde muchos acudían a él en busca de ayuda. Su lema, "Pasar desapercibido y ser el último", refleja su carácter sencillo y su servicio desinteresado hacia los demás. A pesar de su modestia, su fama creció, atrayendo a personas de diversas condiciones sociales, incluyendo virreyes y arzobispos.
San Martín de Porres fue beatificado en 1837 y canonizado en 1962. Su influencia trasciende fronteras culturales, convirtiéndose en un símbolo de fraternidad y unidad entre diferentes razas y nacionalidades. Actualmente, es considerado el patrono de diversas obras sociales y sigue inspirando a nuevas generaciones.
Actualmente, su legado se mantiene vivo, recordando la importancia de la caridad y el amor al prójimo en una sociedad que enfrenta retos de inclusión y igualdad.
Con información de religiondigital.org

