La orquesta Veinte Veinte, ubicada en Cartagena, se ha convertido en un faro de esperanza y talento entre la comunidad invidente. Este grupo, único en su tipo en Colombia, no solo ofrece actuaciones musicales, sino que también brinda un centro de rehabilitación para personas con discapacidad visual. Inspirados en el deseo de ver "bailar a Colombia," los músicos superan sus retos a través de la música y el compañerismo.
Frank Villanueva, su fundador y saxofonista, es un claro ejemplo de resiliencia. Tras perder la visión a causa de la retinosis pigmentaria, encontró nuevos caminos para continuar su pasión por la música. A través de la rehabilitación y la enseñanza de instrumentos, ha creado una plataforma donde otros pueden desarrollar su potencial, dejando atrás los estigmas asociados a la discapacidad visual.
Desde su creación, la orquesta ha incorporado a 45 niños y jóvenes, quienes reciben formación musical sin costo alguno. Este enfoque busca proporcionar a los alumnos oportunidades laborales en un entorno donde, tradicionalmente, encuentran barreras. “Nadie nos va a contratar solo por ser ciegos, sino por el talento,” afirma Villanueva, quien ha sembrado la semilla de la esperanza entre sus estudiantes.
El viaje de Frank no fue sencillo. Al inicio, enfrentó un panorama desalentador luego de un diagnóstico de ceguera, pero un médico lo guió hacia una visión diferente. Aprendió a navegar su nuevo mundo y a usar herramientas que facilitaran su movilidad. A través de su trabajo, ha demostrado que la música puede ser una vía poderosa para cambiar la percepción social sobre las personas con discapacidades.
La orquesta Veinte Veinte continúa ensayando temas con pasión, reafirmando su misión de inspirar a otros. Mientras comparten su arte, buscan crear conciencia sobre la diversidad y la inclusión, mostrando que la música puede trascender barreras y unir a las personas en un mismo ritmo.
Con información de elpais.com.co

