El escritor Leopoldo García-Alas y Ureña, conocido como "Clarín", falleció en Oviedo el 13 de junio de 1901, marcando el fin de una vida corta pero llena de contribuciones significativas. Nacido en Zamora en 1852, Clarín se destacó con obras como "La Regenta", que publicó a los 31 años, convirtiéndose en un referente literario y crítico en España.
Clarín tuvo una relación cercana con Gijón, donde participó en la inauguración del Ateneo-Casino Obrero en 1881, a la edad de 26 años. También fue amigo de Benito Pérez Galdós, con quien paseó por la ciudad en 1894, justo cuando Galdós iba a estrenar una obra en el teatro Jovellanos. Su compromiso con el entorno social se evidenció durante la huelga general en Gijón en 1901, donde actuó como mediador entre obreros y patrones.
En febrero de 1901, Clarín se trasladó a Gijón para informar sobre la huelga de los trabajadores, quienes demandaban una jornada de ocho horas y mejores salarios. Su labor como enviado especial del diario "El Imparcial" permitió documentar esta importante movilización, que paralizó la ciudad. Aunque enfrentó dificultades, sus artículos sobre el conflicto laboral reflejan su apoyo a los derechos de los trabajadores.
A pesar de su enfermedad, Clarín continuó escribiendo hasta poco antes de su muerte. Su despedida fue reconocida por diversos medios en Oviedo, que lamentaron su fallecimiento y celebraron su legado. La influencia de Leopoldo Alas perdura en la literatura y en la historia social de Gijón, recordando su voz crítica y solidaria en tiempos de lucha.
Clarín es recordado no solo por su obra literaria, sino también por su compromiso con la justicia social. Su historia se entrelaza con la evolución de Gijón en el contexto del movimiento obrero, ofreciendo un legado que resuena hasta el día de hoy.
Con información de lne.es

