Chimalhuacán, Estado de México. - El arte del papel picado tradicional se mantiene vivo gracias a Juan Carreón López y su hijo, Iván Carreón, quienes han trasladado esta práctica ancestral desde San Salvador Huixcolotla, Puebla, a Chimalhuacán. La familia lucha por preservar la técnica manual de calado, que se enfrenta a la producción masiva de productos elaborados con láser y a la competencia de productos chinos.
El proceso de creación de papel picado exige una minuciosa elección de colores y una destreza que solo se logra con la práctica. Juan y su hijo trabajan codo a codo, asegurando que la simetría y el diseño de cada pieza conserven el misticismo que caracteriza a esta forma de arte. La calidad de su trabajo les permite diferenciarse en un mercado donde la rapidez de producción puede comprometer la autenticidad.
El taller familiar no solo busca mantener la tradición, sino también generar un legado para las futuras generaciones. "Este trabajo no es solo un oficio; es un patrimonio que debemos proteger", sostiene Juan Carreón, reflejando la importancia cultural del papel picado en la identidad de su comunidad.
Actualmente, el taller enfrenta el desafío de la industria moderna, que abarca el uso de tecnología avanzada para la producción. Sin embargo, la familia Carreón se encuentra comprometida a garantizar que esta tradición no se extinga.
Con información de eluniversal.com.mx

