Hondarribia, Gipuzkoa. - Este año, Nora Ferreira concluye su cuarta y última gestión como capitana de Jaizkibel, una compañía que ha crecido en popularidad y aceptación. Con las fiestas del Alarde a la vista, Ferreira expresa sentimientos encontrados, resaltando su nerviosismo ante la incertidumbre que rodea las tradiciones locales y el diálogo con el Ayuntamiento y el Alarde machista.
Ferreira, quien ha liderado la compañía en un periodo de transformación social, menciona que su nerviosismo es mayor que en años anteriores. Aunque ha tenido experiencias previas como desfilante, reconoce que la presión de ser capitana agrega un nivel extra de tensión. "Espero que salga bien todo. Es lo que queremos, y afortunadamente para Jaizkibel siempre ha salido bien", comparte.
La capitana detalla que han existido oportunidades para avanzar en el diálogo, pero los esfuerzos han enfrentado obstáculos. A pesar de la intención de diversas partes de conversar, el diálogo ha sido esquivo durante más de 30 años. "Cada año intentamos hablar, pero nunca se han querido sentar a una mesa de diálogo", señala, refiriéndose a la respuesta del Alarde machista.
Respecto a la respuesta del Ayuntamiento de Hondarribia, Ferreira ve avances, pero considera que son insuficientes. Las pequeñas modificaciones y permisos logrados no han cumplido con la principal demanda de inclusión de mujeres en el Alarde. "Hemos estado esperando avances reales, pero solo hemos conseguido mínimos que creíamos que nos correspondían", afirma.
En conclusión, la capitana se muestra optimista ante la aceptación creciente de la comunidad hacia Jaizkibel. La participación de mujeres en el Alarde se percibe en aumento, evidenciando un cambio en la percepción social. "El apoyo es cada año mayor, tanto en las calles como dentro de Jaizkibel", concluye Ferreira, a la espera de un diálogo que aún podría abrirse.
Con información de ondavasca.com

