Toluca, Estado de México. - Iván Hernández Arellano, ceramista con una trayectoria singular, ha logrado convertir su pasión por el arte en una labor comunitaria. Desde su infancia, la interacción con el barro y los colores lo llevó a explorar diversas formas de expresión, hallando en la alfarería su verdadera vocación. Hoy, su taller se ha transformado en un espacio de creación y aprendizaje, donde comparte su conocimiento con otros artistas emergentes.
La relación de Iván con la cerámica comenzó de manera orgánica. Desde pequeño, experimentaba con materiales en su hogar y visitaba museos, lo que alimentó su curiosidad artística. No obstante, su camino hacia el arte no fue inmediato; primero exploró diversas opciones académicas como psicología y arquitectura. Fue una conversación fortuita con una compañera de diseño industrial la que despertó su interés por los talleres artísticos, revelando un mundo que lo atrapó.
Aunque su elección académica no lo condujo directamente al arte, con el tiempo, esa incertidumbre se transformó en un enfoque claro hacia la escultura. Un negocio de galería y tiempo como catedrático reforzaron su deseo de contribuir al mundo del arte. Creamos Sintagma, una galería que inicialmente funcionó físicamente, pero ahora opera en el ámbito digital, brindando apoyo a otros creativos.
Iván también subrayó la importancia de la colaboración entre artistas. Un encuentro clave fue con Carmen Rosales, quien le propició nuevas oportunidades de aprendizaje y conexión con otros ceramistas. Afirmó que la relación que surge entre los artesanos y sus piezas es única, ya que el proceso creativo está tan ligado a la identidad del creador como al producto final.
Actualmente, Hernández continúa buscando maneras de fortalecer la comunidad de artistas en Toluca, ofreciendo su taller como un espacio de encuentro e inspiración.
Con información de lajornadaestadodemexico.com

