Iván Ferreiro, uno de los referentes del pop-rock en España, se encuentra en una etapa de su carrera que rememora sus 35 años en la música. Con su nueva gira, el cantautor busca conectar el presente con su trayectoria. En sus presentaciones, el gallego expresa más orgullo que melancolía al recordar el pasado.
El impacto emocional de saber que sus canciones resuenan en varias generaciones es profundo. Aunque reconoce que hay un peso asociado a este legado, su enfoque se centra en ofrecer un concierto donde el público disfrute sin distracciones del tiempo transcurrido. Su repertorio integra desde clásicos hasta melodías más contemporáneas, sin dejar que la fecha de creación defina su relevancia.
Ferreiro se siente cómodo proyectando tanto la energía de temas históricos como “Años 80” y “Insurrección”, pero reconoce que su significado ha evolucionado con el tiempo. Esta capacidad de transformación representa su conexión con el presente, mientras que su faceta experimental sigue viva, recordando sus raíces de la movida viguesa.
La dinámica con su hermano Amaro, su colaborador musical, se ha adaptado con los años. Aunque el entendimiento es casi telepático en el escenario, aún hay espacio para discusiones creativas. Su proceso creativo actual se caracteriza por la fluidez, permitiéndole dejar que las ideas fluyan sin presiones.
Con su disco "Trinchera Pop", Ferreiro se aleja de la necesidad de demostrar y se presenta como un artista libre. Aunque mira hacia el futuro con curiosidad, ha decidido esperar el cierre de esta gira para definir los próximos pasos en su carrera, manteniendo su esencia desafiante e innovadora.
Con información de laopiniondemurcia.es

