Ciudad de México, CDMX. - En el transcurso de trabajos de salvamento arqueológico para el Tren de Pasajeros Ciudad de México-Querétaro, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han descubierto un osario en las cercanías de la terminal de Buenavista. Este conjunto de huesos, que incluye cráneos y fémures, podría pertenecer a individuos de la fase posclásica tardía, correspondiente a los años entre 1200 y 1519 d.C., o a la época de contacto con los españoles, entre 1519 y 1535 d.C.
Durante las excavaciones, realizadas el 17 de septiembre, se encontraron inicialmente restos óseos a una profundidad de 1.40 metros. El arqueólogo Josué Castillo Sánchez informó que entre los hallazgos figuran múltiples mandíbulas y partes de caderas, así como huesos grandes, en condiciones que sugieren un osario. “No se han encontrado piezas pequeñas o irregulares, lo cual refuerza la idea de que se trata de un depósito funerario”, explicó la antropóloga física Abril Machain Castillo.
Además de los restos humanos, se descubrieron materiales cerámicos de la época Azteca III, que abarcan entre 1350 y 1520 d.C., incluyendo piezas domésticas como platos y ollas. José Manuel Cervantes Pérez, del Laboratorio de Antropología Física, agregó que estos hallazgos podrían ofrecer valiosos datos sobre las prácticas funerarias en la zona, que fue parte del calpulli de Nonoalco, un barrio prehispánico en Tlatelolco.
Los restos y artefactos han sido trasladados a laboratorios en Tula de Allende y Tepeji del Río de Ocampo, donde se llevarán a cabo procesos de limpieza, análisis y posterior resguardo. Este descubrimiento destaca la importancia arqueológica de la región, al señalar la continuidad de prácticas funerarias desde la época prehispánica hasta el periodo colonial.
Con información de excelsior.com.mx

