El Corpus en Granada finalizó tras una semana de celebraciones, donde el flamenco y los bailes regionales marcaron una jornada llena de energía. Las despedidas, alegres y emotivas, siguieron la costumbre de prolongar el momento hasta el último instante, con abrazos, besos y muchas flores como regalo de adiós.
Durante los festejos, la ciudad vibró con una variedad de actividades que permitieron a los ciudadanos disfrutar en familia. A medida que avanzaba el día, la energía se dispersó en distintas expresiones culturales, mientras un grupo de jóvenes celebraba en Caleta con dos despedidas, una por el evento y otra por la soltería.
El ambiente festivo se vio animado por el pasacalle y la música en las casetas. Los visitantes, luciendo trajes tradicionales y decorándose con flores, disfrutaron de la alegría que aporta la primavera, aunque los climas cálidos comenzaban a hacerse sentir en la ciudad. Este año, las relaciones públicas de locales ofrecieron abanicos para mitigar el calor en medio de los ritmos que alegraban las fiestas.
Aunque el ambiente fue celebrado, algunos feriantes se sintieron decepcionados por la baja afluencia. Sugerencias sobre la falta de apoyo de otras localidades y la escasa participación de las familias fueron constantes, reflejando un posible cambio en las dinámicas del evento. Sin embargo, las notas optimistas continuaron, destacando que el clima favoreció los festejos.
Las actuaciones culturales resonaron en el centro, donde los coros y danzas honraron las tradiciones locales. Alrededor de doscientos espectadores disfrutaron de marionetas y músicas, contribuyendo al cierre de una celebración que no solo integró tradiciones, sino también la esencia misma de la comunidad granadina.
Con información de granadahoy.com

