La reciente destrucción del geoglifo conocido como Triple Espiral, ubicado en la quebrada Santo Domingo, ha conmocionado a Perú. Este arte rupestre de más de mil años, que representaba antiguos rituales de agua, fue borrado deliberadamente tras un operativo del Ministerio de Cultura contra invasiones ilegales en la zona.
Este geoglifo pertenecía a un importante sitio arqueológico que abarca 1,532 hectáreas y cuenta con evidencias de ocupación humana desde hace aproximadamente 11,000 años. En el área se encuentran caminos ceremoniales y otros geoglifos, lo que la convierte en un punto clave para la comprensión de las sociedades prehispánicas.
Los geoglifos son marcas culturales que, aunque visibles desde el cielo, fueron creadas por culturas que no tuvieron la posibilidad de observar sus diseños desde las alturas. En este caso, el Triple Espiral, considerado similar a las célebres Líneas de Nazca, tenía un valor significativo en rituales vinculados al agua, un recurso esencial en las sociedades costeñas.
La destrucción del geoglifo se produjo poco después de que se ejecutara un operativo donde se identificaron ocupaciones ilegales dentro del área protegida. Los funcionarios encontraron construcciones improvisadas que invadían la zona y procedieron a desmantelarlas. Al regresar, los arqueólogos hallaron que el Triple Espiral había sido eliminado intencionalmente, lo que sugiere que fue un acto de venganza contra las autoridades que intentaron recuperar el sitio.
Sandra Barrantes, subdirectora de la Dirección Desconcentrada de Cultura de La Libertad, expresó que la pérdida del Triple Espiral es irreparable para la historia del país. La Policía busca a los responsables y está investigando a cinco individuos que fueron identificados durante el desalojo. A pesar de las leyes existentes que declaran el área como intangible, la intervención estatal ha sido insuficiente para proteger este valioso patrimonio cultural.
Con información de elpais.com

