Ciudad de México, CDMX. - Claudia Sheinbaum Pardo tomó posesión como la primera presidenta de México, convirtiéndose en la continuidad del movimiento obradorista. En un contexto marcado por promesas de transformación, su administración prioriza la reducción de la pobreza y la seguridad, con un notable descenso del 51% en homicidios dolosos desde el inicio de su gobierno.
El cambio de régimen prometido por el presidente Andrés Manuel López Obrador hace tres años busca consolidar un proyecto respaldado por millones de mexicanos. A pesar de las advertencias de la oposición sobre un posible fracaso de la Cuarta Transformación (4T), los logros sociales presentan un escenario favorable. Sheinbaum ha sido una figura clave desde sus inicios en la lucha por la democracia, como lo evidenció en su época como estudiante en la Universidad de Stanford.
Bajo la hegemonía priista, México había mantenido un control férreo sobre el aparato estatal, lo que permitió al régimen despreciar las demandas sociales. La transición política se intensificó en el 2000 y, aunque el regreso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la Presidencia fue un retroceso, la llegada de Morena al poder en 2018 marcó un cambio significativo en el panorama político.
Aunque la oposición critica la gestión actual, aún se mantiene el enfoque en las promesas de paz y desarrollo social. Sheinbaum ha enfatizado que no se trata de un cambio de gobierno, sino de régimen, buscando alternativas que no regresen a esquemas del pasado.
La nueva presidenta y su equipo enfrentan los desafíos de concretar más avances en el bienestar social y mantener la seguridad del país. Se prevé que en los próximos meses se presenten nuevas iniciativas para continuar con la agenda de transformación.
Con información de zocalo.com.mx

