Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han creado un robot social que asiste a terapeutas en la atención de niños con autismo. Este dispositivo utiliza inteligencia artificial para interactuar, mejorando la comunicación social de los pequeños y fomentando un ambiente motivador.
Datos clave
- ¿Quién?: Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
- ¿Qué?: Robot social con inteligencia emocional
- ¿Dónde?: Madrid, España
- ¿Cuándo?: Pruebas realizadas en junio de 2023
- ¿Cuántos?: Más de 90,000 alumnos con trastornos autistas en España
El robot se presenta como una herramienta clave para terapias dirigidas a niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), mejorando significativas habilidades de comunicación. Según el CSIC, este modelo busca romper barreras de comunicación entre terapeutas y niños, brindando estímulos visuales como luces y colores que aumentan el interés.
Desarrollado bajo el proyecto 'Emorobcare', el dispositivo se adapta a distintas realidades, teniendo en cuenta no solo su costo accesible, sino también su versatilidad en diferentes entornos. David Ríos Insua, experto del CSIC, explicó que el robot está programado especialmente para potenciar las competencias lingüísticas de los niños.
¿Cómo funciona el robot?
El robot destaca por su capacidad de decisión y expresión emocional. Utiliza inteligencia artificial para transformar el habla en texto, generar respuestas contextuales y comunicarse mediante voz sintetizada. Además, implementa tecnología de visión por computadora para captar gestos y monitorear la atención de los niños durante la interacción.
Los modelos de generación de habla están diseñados para adaptarse a diversas dinámicas en las sesiones de terapia. Al incorporar diferentes entonaciones, el robot facilita la comprensión, un aspecto crucial para niños que pueden requerir ajustes en la comunicación.
¿Qué impacto tiene en la motivación de los niños?
La función principal del robot es actuar como mediador en la comunicación. Su diseño busca incorporar elementos que aumenten la motivación en el aprendizaje. Esto se manifiesta en la forma en que el robot reacciona ante las interacciones: una respuesta positiva provoca que su estado emocional se eleve, generando un ciclo de estímulo positivo tanto para el robot como para el niño.
La adaptabilidad del robot también se extiende a su potencial de aplicación en otros campos, como la enseñanza de idiomas, acompañamiento de personas mayores y apoyo a pacientes de larga estancia en hospitales, presentándose como un avance significativo en el uso de tecnología para la inclusión.
PRÓXIMOS PASOS: Se prevé continuar con el desarrollo y evaluación del robot para expandir su utilización y establecer pautas más efectivas en la educación y terapia de niños con autismo.
Con información de levante-emv.com

