México. - La brecha sísmica de Guerrero, un segmento de la zona de subducción mexicana, se mantiene sin actividad significativa desde hace más de 115 años, lo que genera especulaciones sobre la posibilidad de un gran terremoto de magnitud superior a 8. Este segmento de aproximadamente 100 kilómetros entre Papanoa y Acapulco es considerado uno de los grandes misterios de la sismología en el país.
Raymundo Plata, investigador del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM, señala que “en la brecha no ha habido un terremoto de magnitud 7.5 o mayor desde hace unos 115 años, una ventana de tiempo donde ya hubiéramos esperado uno”. La identificación de esta brecha comenzó en la década de 1980, a raíz de estudios iniciales que buscaban ubicar las áreas de ruptura en la costa del Pacífico, donde se generan los sismos más fuertes.
Dos teorías emergen respecto a la falta de actividad sísmica en la brecha. La primera sugiere que la energía acumulada se disipa en temblores menores. La segunda indica que esta calma podría resultar en un gran terremoto. Plata destaca que fue la segunda teoría la que elevó la importancia de la brecha y llevó a una mayor investigación sobre la misma.
Desde el devastador terremoto de 1985, se incrementó la atención en la brecha de Guerrero, impulsando nuevos estudios y documentales que la señalan como potencial epicentro de futuros sismos. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que, en lugar de acumularse, la energía se disipa mediante "sismos lentos", fenómenos que pueden prolongarse y pasar desapercibidos.
“Nuestra investigación ha mostrado que en Guerrero ocurren sismos lentos que actúan disipando la energía acumulada”, explica Plata. Este nuevo entendimiento ha ampliado la visión sobre el comportamiento sísmico en la región.
Aunque aún es incierto si se producirá un gran sismo, la investigación sobre la interacción entre los sismos lentos y los de gran magnitud sigue siendo vital para comprender la dinámica de la brecha.
Con información de elpais.com

