Zacatecas, Zacatecas. - En un reciente atentado, un coche bomba detonó la noche del domingo en las inmediaciones de la comandancia de policía de Ojocaliente, dejando al menos 11 heridos, incluidos tres menores y una agente. Se cree que el ataque es una represalia del Cártel Jalisco Nueva Generación tras la detención de uno de sus miembros en Villa García un día antes.
El uso de "autos bomba" no es nuevo en México. Su utilización por parte de cárteles del narcotráfico ha evolucionado a lo largo de las últimas tres décadas, inicialmente como una táctica de confrontación entre grupos rivales y, más recientemente, como un medio para ejercer presión sobre las autoridades. Un informe de 2013 del Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos documenta que los primeros casos se registraron durante el conflicto entre el Cártel de Sinaloa y el Cártel de Tijuana, después de la fragmentación del Cártel de Guadalajara.
La estrategia de ataques con vehículos explosivos se intensificó durante la presidencia de Felipe Calderón, y aunque disminuyó en los siguientes gobiernos, ha resurgido con fuerza en los últimos tres años. Robert J. Bunker y John P. Sullivan, autores del documento "Cartel Car Bombings in Mexico", subrayan que estos atentados buscan enviar un mensaje terrorífico a la población y a las autoridades, generando miedo y demostrando capacidad de ataque.
Con al menos 21 incidentes documentados entre 2008 y 2012, en 2011 se registraron ocho ataques en distintos estados, reflejando la escalada del uso de coches bomba. El 15 de julio de 2010, el ataque en Ciudad Juárez marcó un hito en esta táctica, diseñado para atraer ayuda y disparar un coche bomba a los rescatistas.
Desde entonces, se han mantenido las advertencias sobre el hecho de que cruzar ciertas "líneas de contención" podría derivar en un aumento de la respuesta estatal, incluyendo el apoyo del Gobierno de Estados Unidos ante lo que se consideraría un evento significativo.
Un informe reciente sugiere que aunque la sofisticación de estos ataques ha aumentado, los cárteles han evitado en general escalar el uso de explosivos por la alta inversión que implica, aunque sigue latente la capacidad de perpetrar ataques devastadores.
Con información de nmas.com.mx

