Ciudad de México, CDMX. - El próximo 25 de octubre, a las tres de la madrugada serán nuevamente las dos, marcando el inicio del horario de invierno. Aunque este ajuste otorga una hora más en el reloj, el especialista en trastornos del sueño, Alejandro Pastor, advierte que esta ganancia no siempre se traduce en un mejor descanso.
Pastor, enfermero especializado en Neurofisiología y fundador de Enfermero Morfeo, aclara que el cuerpo humano no reconoce el cambio horario instantáneamente. “Nuestro cerebro entiende mucho mejor la luz y la oscuridad que la hora que marca el reloj”, señala el experto, quien ha acumulado casi 20 años de experiencia en la medicina del sueño. A pesar de que el ajuste de otoño suele ser más sencillo que el de primavera, algunas personas pueden experimentar cansancio y alteraciones del estado de ánimo tras el cambio.
El sistema circadiano, que regula los ciclos de sueño y vigilia, se ve afectado por este tipo de modificaciones. Las dificultades de adaptación pueden ser más notorias en quienes ya duermen menos de lo necesario o tienen horarios irregulares, según Pastor. “No todos tenemos exactamente el mismo reloj interno y, por tanto, tampoco reaccionamos igual ante un cambio de horario”.
Pastor observa que, más allá de las molestias temporales, el enfoque del debate sobre el horario debería ir más allá de la cantidad de tiempo adicional que puede ofrecer. “Lo verdaderamente importante es cómo organizamos nuestros horarios sociales y laborales para respetar nuestra biología y proteger la salud del sueño”, enfatiza el especialista.
El 25 de octubre puede ser una oportunidad para que las personas reconsideren la importancia del sueño en sus rutinas. Las recomendaciones incluyen exponerse a la luz natural por las mañanas y reducir la actividad en pantallas durante la noche. Alejandro Pastor concluye que debe dejarse de lado la idea de que dormir es un tiempo perdido y empezar a considerarlo como un pilar fundamental para la salud.
Con información de lavanguardia.com

