Vitoria, País Vasco. - Fidel Molina, diácono y responsable de Berakah, aseguró que en su organización no hay pobres, sino personas que enriquecen con su vida a quienes las rodean. La obra social, que ha estado presente durante 20 años, tiene como objetivo servir a migrantes y personas empobrecidas, desafiando la visión común que se tiene sobre la pobreza.
Adela Cortina, filósofa española, acuñó el término "aporofobia", que describe el rechazo hacia las personas en situación de pobreza. Molina enfatiza que la verdadera riqueza proviene de las experiencias compartidas con quienes, a pesar de sus dificultades, aportan valiosas lecciones de vida. "En Berakah no hay personas que no nos aporten nada", afirmó, señalando que los testimonios de vida de personas como Rita, Siri y Mohamed, entre otros, han transformado la experiencia de quienes colaboran.
La labor de Berakah se desarrolla en un ambiente donde la solidaridad y la empatía prevalecen. "Desde que vengo por aquí me siento mejor persona y me llevo más de lo que traigo", son palabras frecuentes entre los voluntarios que se suman a esta causa. Esto evidencia que el contacto con las realidades difíciles puede inspirar un cambio significativo en las actitudes de las personas hacia la comunidad.
Molina también destacó que, aunque hay momentos de desesperación y dificultad para ayudar, la creatividad y la empatía son fundamentales en el proceso. La obra social busca adaptarse a las nuevas realidades, convirtiéndose en un espacio donde todos pueden ser bendición y encontrar valor en la diversidad de experiencias.
El mensaje central de Berakah es claro: el verdadero sentido de la riqueza está en las conexiones humanas y en cómo enfrentar juntos la adversidad.
Con información de diocesisvitoria.org

